Archivos de la categoría ‘Propio’

h1

Bilbao

25 Febrero, 2009

- Vaya – Dije. – Menuda paliza me has dado…por cuarta vez.

- Lo sé – Sonrió. – ¿Otra?

- ¿No crees que deberías bajar el ritmo? Es mi primera vez…

img_02851

- Si llegas a decir eso en otra situación, pensaría mal.

- ¿No lo has hecho ya?. Además, estamos jugando a la Play, no hay nada sexual en esto.

- ¿No lo hay en todo?. Ah, y fuiste tú el que me impulsó a actuar de esta manera.

- ¿De esta manera? No comprendo. – Dejé por un momento el mando a un lado y me situé mirando a ella.

- Si. Vaya, tienes peor memoria de lo que pensaba. – Ella imitó mi gesto y quedamos uno enfrente del otro. – Hace un tiempo me dijiste que, si estuviera en una situación en la cual tenga que competir con alguien, hiciera lo que estuviera en mi mano para ganarlo. Si estoy jugando un partido de tenis, intentar ganar 6-0, 6-0. Sin importar el contrincante.

- Porque el riesgo es perder – Continué.

__________________________________

Gracias por este fin de semana.

h1

14 de Febrero…

13 Febrero, 2009

…San Fermín. Ah, ¿no es así? Bueno, será algo parecido…

La verdad, San Valentín me recuerda cada vez más a la navidad. Una época en la cual es necesario demostrar algo que demuestras todos los días a quien tienes que demostrarlo.

Realmente no entiendo el sentido de esta fiesta. No es que sea un amargado que odia el amor. Pero parece que todo el mundo insiste en que es mejor estar mal acompañado que solo en estas fiestas. Por todos lados ves corazones, canciones de amor, ositos de peluche y tanto chocolate que los dentistas se frotan las manos.

Y todo, lleno de esa frase. “Te quiero”. Para mí, esta frase es dificil de decir. Probablemente me cueste más que cualquier trabalenguas. En mi vida, no la he dicho mas que a tres personas. Me refiero a DECIR, no esas cosas que se ponen en el msn estilo “Ay tia te quiero mogollón” o cosas por el estilo. Tambien creo que el resto de la gente está obsesionada con esta frase. Nada más empieza a salir con alguien, no pasan menos de 24 h antes de decir “te quiero”. Odio eso. Es como si esa frase tan…profunda perdiera el significado.

Tampoco paro de ver como la gente quiere gritarlo a los cuatro vientos. Dias despues, cuando rompe con esa persona, no para de repetir lo que se arrepiente de haber “malgastado” su tiempo con el/ella. No paran de propagarlo. Es otra cosa que no me gusta. Para mí, esa frase tendría que decirse en privado y susurrada al oído. Porque es una cosa de dos. O, al menos, debería serlo.

Pero quien sabe…

14 de Febrero…Fun. Fun. Fun.

h1

Run, run in, running

11 Febrero, 2009

rio_noche800_11

Correr. Me encanta. Desde siempre me ha gustado. Ni siquiera se por qué. Es una especie de droga. Sobre todo con música. Una música fuerte, ensordecedora. Varias guitarras, batería, bajos y una voz que no sean mas que gritos. Algo que ensordezca la voz de mi cabeza. Esa voz que dice “detente, ya es bastante”. Que calle unos latidos desbocados. Una respiración tan rápida que sientes que te ahogas.

Pero no como la gente suele salir a correr. Lo suelen hacer por la tarde o por la mañana. A mi me encanta salir a altas horas de la madrugada. Ese frío característico, acompañado de un rocío que moja mi rostro. Esas calles vacías, iluminadas levemente por alguna farola. Esa ausencia de movimiento, de ruido.

Correr. Correr. Correr. Y en un momento, sucede. Llega un momento que todo eso desaparece. No me preocupo por mi respiración. Los latidos ya no me importan. Ya no noto mis piernas. Acelero. No sé el tiempo que ésto dura, pero de repente, para.

Me apoyo contra una pared. Me ahogo. Las pulsaciones se acompasan a la batería que suena en mis oidos. Las piernas me fallan. Me siento en el suelo. Observo mis pies. Mi respiración rápidamente vuelve a su estado normal, pero mi corazón sigue llevando su propio ritmo, como si quisiera más.

Dependiendo de la hora, nos quedamos ahí. Debido al ejercicio, tardo bastante en notar el frío de la noche. Observo el amanecer. Me imagino un mundo dormido, perdiéndose todo lo que pasa en ese momento. Me froto el rostro. Todos esos colores apareciendo por un extremo del horizonte. Y, antes de que el sol ilumine las calles, volvemos a casa.

Y así, un día más, finjo ser uno de esas personas que acaban de levantarse, simulando ignorar que, durante la noche, un par de locos sin nada mejor que hacer corren siguiendo el curso del río.

h1

Sorpresa

24 Enero, 2009

Subes al autobús. Ni siquiera te molestas en encender la música. Éste arranca. Poco a poco ves cómo las tiendas, ya cerradas, y las personas, apresuradas, desaparecen por tu espalda. Ni siquiera notas cuando llega a las paradas. Sin embargo, el movimiento de gente subiendo al autobús te hace mirar hacia la parte delantera.

Y ves su imagen. No puedes imaginar la cara que pones al verla. Ella te mira y sonrie.

Al ver que tu mirada ha sido descubierta, te apresuras a desviar tu ángulo de visión hacia la ventanilla.

Ves que se acerca.

“No, no puede ser ella.” Te dices a tí mismo. Ella está muy lejos de aquí. O, al menos, eso fue lo que te dijo.

Cuando se sienta a tu lado, sientes como toda la cena se revuelve en tu estómago. Tu respiración toma un ritmo incontrolado, acompañando a los latidos de tu corazón.

“Todo el autobús está libre…¿Por qué se sienta aquí?”

- Vaya viento, ¿no? – Empieza ella

- Sí – Contestas

Sonríes timidamente, sin mirarla directamente. Ella permanece con sus ojos clavados en tí, y con una sonrisa en la cara.

- ¿Vas de fiesta ahora?

- No, vuelvo a casa. – Contestas

- Bah, vente… Si no, me tocará ir sola.

Le dices que lo sientes, pero que no es posible, que te esperan. Ella admite la negativa, pero parece interesada en tí.

- ¿Cuántos años tienes?

No respondes. Tu mirada está orientada hacia el exterior, donde intentas decirte a tí mismo que no es ella quien está sentada a tu lado.

Que simplemente es una coincidencia.

Ella, sin embargo, prosigue preguntando:

- Bueno, y, ¿qué estudias?

No le das respuesta. Ella parece que se inventa una, pues continúa:

- ¿Y dónde estudias ahora?

Tu vista sigue fija en la ventanilla. No puedes creer que sea ella. No quieres creer que sea ella.

- Jo, chico, que soso…

- Ahá – Respondes.

- ¿Has tenido un mal día? Se que no soy mas que la chica que te dió conversación en el autobús, pero creo que por eso puedes contarme lo que sea. Ya lo sabes.

Sigues negándote una y otra vez que es ella. Sin darte cuenta, casi te pasas la parada. Ella se levanta al ver que tu te incorporas.

- Gracias – Dices.

- Las que tú tienes – Responde.

“Demasiado parecidas para ser una coincidencia”.

Sales del autobús. Al irte, no puedes evitar mirar por última vez a la chica del bus. Ella se despide con la mano y una sonrisa. Le devuelves el saludo con la cabeza. “Si es ella se ha vuelto a cambiar de peinado”

Al llegar a casa, estás desorientado. Desganado. Tal vez sea por el cansancio. Decides irte a dormir.

Sin embargo, en tu cama, no consigues conciliar el sueño. Su rostro se evoca una y otra vez en tu mente. “Tendría que habérselo preguntado”

Cierras los ojos por un instante. Al abrirlos, no estás en tu cama. Estás en medio de un campo. Una suave brisa te mece. Ves una vieja locomotora de vapor viniendo hacia ti. Vuelves a cerrar los ojos. Los abres. Tú, en un teatro, estás sentado en el escenario sobre un taburete, y con una guitarra en las manos. Miras hacia el público y ves una silla vacía en la primera fila, extrañamente iluminada, como para que te fijes en ella. No consigues distinguir el rostro de las demás personas debido a la oscuridad. Los cierras. Vuelves a abrirlos. Reconoces ese lugar. La habitación de tus sueños. Ella parece plácidamente dormida, como si no hubiera podido aguantar despierta a tu llegada. Te incorporas de la cama. Te acercas al espejo.

Allí, ves tu imagen reflejada.

- Sorpresa – Dice ésta.

h1

Atrás…

14 Enero, 2009

Mientras ceno, me percato de que en la habitación sonaba otra respiración aparte de la mía. Al principio no le dí importancia, hasta que recordé que esa noche dormía solo en casa. La puerta estaba cerrada, por lo que no era nadie del exterior. Recordé el episodio sucedido tiempo atrás.

“Y, lamentablemente, no voy a dejarte hasta que lo consigas”

Eso había dicho. Y parecía que había vuelto.

- Vaya – Me adelanté a él – Has tardado mucho en volver.

Él permaneció en silencio. Tuve la sensación de no ser mas que un loco hablando con las paredes. Pero, como si despertara de un sueño, dejó caer unas palabras:

- Un día movidito, ¿no crees?
- Llámalo como quieras. – Respondí.
- ¿No me preguntas por qué he venido?
- Supongo que por todo lo que ha ocurrido hoy.
- Bueno, supones bien. ¿Sabes? Estoy orgulloso de tí.
- ¿Por qué?
- ¿Por que? Porque has hecho algo por lo que sentirse orgulloso. Por fin te has enfrentado a tus miedos.
- Es algo que debía hacer.
- ¿Todo en el mismo día?
- Asi me lo quito todo de una vez.
- ¿Y como te has sentido?
- ¿En qué momento de todos?
- Vayamos uno por uno. ¿Al entrar en el centro de salud?
- Al principio, me ahogaba. Poco a poco empezaba a temblar, pero acabé acostumbrandome. Ha sido parecido a cuando he llegado a aquel sitio. Al principio no me encontraba bien. Todas las imágenes se volvían claras. Hasta podía oler lo que sucedía en mis recuerdos. En el momento del golpe, vomité. Y me sentí aliviado. Después no entendía por qué me había pasado eso. Era un simple lugar. Era un simple recuerdo.
- Solo queda una cosa por solucionar, y pareces decidido a hacerlo.
- Así es. En poco llegará la carta para citarme.
- Y luego veremos si necesitas la intervención.
- Va a ser así, pero no me preocupa. No es una intervención grave, y me la hago por decisión propia.

Se sentó a mi lado. No quedaba rastro de aquel reflejo que me gritaba a la orilla de mi cama tiempo atrás.

- Pero, ¿sabes? – Continué – Lamento no haberlo hecho antes.
- Mejor tarde que nunca…

Permanecimos un tiempo en silencio.
- Supongo que ya no tienes nada que hacer aquí. He dejado atrás todo lo que me dañaba.
- No te preocupes…Siempre vuelvo.

Siempre vuelvo…

h1

Una cita pendiente en mis sueños

11 Enero, 2009

Entreabro los ojos. La oscuridad es absoluta. Me he quedado dormido intentando escribir.

Tras unos pocos segundos, mis ojos se acostumbran a esa realidad. Poco a poco las siluetas de los objetos de mi alrededor se van tornando visibles. Sin embargo, hay algo que me pone nervioso. Hay alguna cosa que no está en su sitio.

A los pocos segundos, me doy cuenta. Hay alguien sentado en la silla al lado de mi puerta. Desde ahí, me observa dormir. Tiene las piernas cruzadas, al igual que los brazos, como esperando algo. Tal vez a que me despierte. Me hago el dormido intentando reconocer su silueta.

De repente, se mueve. Se inclina hacia mi cama. Mi corazón empieza a latir con fuerza. Aprieto mis ojos con la esperanza de que no descubra mi desvelo. Pero ya es tarde. Sus labios se despegan, y pronuncia una frase:

- Se que estás despierto.

Hago caso omiso a sus palabras. Sin embargo, su voz me resulta muy familiar. Demasiado cercana, diría yo.

- ¿Aún no sabes quién soy? Te creía más listo…

Me decido a plantarle cara. Él, como si de un acto reflejo se tratara, enciende la lámpara de la mesa. No había visto antes ninguno de esos dos objetos.

- Tranquilo, siéntate. Solo pretendo hablar.

Me incorporo en la cama. Mi vista, poco a poco, se adapta a la luz.

Reconozco su rostro.

- Exacto Sergio, soy tú.
- ¿Y que haces que no estás durmiendo?
- Vaya, tono irónico. Pensé que ya no te quedaba.
- Siempre puedes sacar algo si buscas bien. ¿Qué has venido a hacer aquí?
- Creía que eras tú quien me buscabas…
- ¿Yo? ¿Para qué?
- ¿No estás dándole vueltas a varias cosas?
- Eres parte de mí. Si es así deberías saberlo.
- Es por eso por lo que estoy aquí.
- ¿Para resolverlas?
- No. Para que tú las resuelvas.

Me señaló con el dedo. Su rostro mostraba una sonrisa que mi cara lucía un tiempo atrás.

- Y, lamentablemente – Añadió – No voy a dejarte hasta que lo consigas.
- Vale, adelante. Muéstrame una pregunta.
- No soy yo el que pregunta, tampoco el que responde. Solamente vengo a que te enfrentes con la realidad de ambas.
- Solamente vienes porque solamente eres una sombra del pasado. No puedes soportar que deje atrás algo. Para ti es necesario que viva siempre con el recuerdo de tu existencia, y, ¿sabes qué?
- ¿Qué? – Dijo con tono amenazante.
- Por una vez en mi vida estoy feliz por ser quien soy.
- ¿Por muchas dudas que tengas en tu cabecita? – Hizo un gesto señalándose la cabeza – ¿Por mucho que te oprima el pecho? – Su dedo se deslizó apuntando al corazón – Vamos, Sergio, tu no eres así.
- Corrige. No ERA así. Muchas cosas han cambiado.
- Ah, ¿si? ¿El qué?

Su sonrisa volvía a mostrarse en su rostro. Aunque, mejor dicho,en mi rostro.

- Yo ya no estoy solo. – Respondí.
- ¿Y no es esa falta de soledad la que tanto daño te hace?
- Si yo no lo quisiera así lo habría dejado atrás hace mucho tiempo.
- Vamos, Sergio, ¡Quiero que te enfrentes a tus miedos! – El gritaba, como esperando una reacción agresiva de mí – ¡Quiero que te levantes y vuelvas a ser el de antes!

Le ignoré. Me volví a meter en la cama.

-¿Pero que demonios estás haciendo? – Preguntó.
- Lo siento, pero tengo una cita pendiente en mis sueños.

Cerré los ojos. Volví a estar en esa habitación. El aire era puro. Me sentía liviano. Me sentía…bien.

Ella, sentada en la cama, se dirigió a mí:

- No me quieres.
- ¿Por qué dices eso?
- Porque me dejas sola.
- Pero siempre vuelvo.

La rodeé con mis brazos. Ambos nos tumbamos en la cama. La acerqué a mí. Nuestros latidos se acompasaron. Su respiración era una música relajante en mis oídos. Dejé todo atrás.

No quiero volver jamás, pensé.