Archivos de la categoría ‘Monólogos con mi conciencia’

h1

Learning…

27 Junio, 2009

- No desperdicies tu vida. Nadie elige la mediocridad, pero muchos se acomodan en ella. No te acomodes.

______

Lo mas terrible se aprende enseguida
y lo hermoso nos cuesta la vida.

Fragmento de Canción del elegido,
de Silvio Rodríguez

______

El pasado vuelve y te enseña una lección, mientras que tu otro presente da golpecitos en tu cabeza ayudándote a tomar la decisión adecuada.

Otro día, si a alguien le interesa, y si promete un rato y no asustare ante lo que le diga, prometo contar qué me pasa. Pero dudo que suceda. Para eso ya está él. Pero contarle tus problemas al propio problema no suele solucionar nada. Simplemente te acaba llamando loco tu propia sombra.

Hay que ver lo que me gustan los títulos con puntos suspensivos…

h1

A game

16 Abril, 2009

My eyes keep closed…

Tic.

Tac.

I can’t see…

Tic.

Tac.

And, suddenly…

Tic.

Tac.

Me was not me.

Can’t hear the clock. Can’t smell the air. My eyes are closed. But I see myself. Like in a mirror. But it’s me the one that follows his movements. Wanna run. Can’t move. He smiles. I do the same. Welcome to my world, he sais. It’s my turn. Now, I’ll play the game. Ok, I reply.

Let’s see your style

h1

Welcome back, old friend

2 Marzo, 2009

Doy vueltas en mi cama. Soy incapaz de conciliar el sueño a pesar de que hace solo unas horas bostezaba con intensidad.

De repente, esa silueta que tan bien conocía se acercó a mi.

- Ya, ya sé que no me querías más a tu lado. Pero no sé por qué me ha dado por venir a ver qué tal te iba. – Empezó.
- Pues te sorprendería saber…que te he echado de menos. – Contesté.
- Lo sabía – Su sonrisa dejó ver una fila de dientes que brillaban a la luz de las farolas que entraba por la ventana.
- ¿Lo sabías? ¿Cómo que lo sabías?
- Igual que tú sabes el final de las películas sin haberlas visto. Igual que sabes lo que tienen que decirte antes de que lo digan. Igual que no necesitas palabras para entender lo que quieren transmitirte. Es algo que se sabe. Y punto.
- Y es que, al fin y al cabo… eres parte de mí.
- Exacto – Su tono se volvió arrogante. – Y será mejor que te acostumbres a mi presencia.
- Quizá ya lo he hecho, y es por eso que no consigo dormir bien.
- Claro. Esas dudas que antes te obligaba a resolver, ahora permanecen dentro de tu almohada. Y poco a poco se va llenando, haciéndote imposible el dormir. Dudas estúpidas, al fin y al cabo. Pero de granos de arena está hecho el desierto.
- Déjate de metáforas estúpidas.
- Claro. – Se sentó en su habitual silla. – ¿Qué, jugamos a algo mientras tanto?
- Para que me acaben de llamar loco…
- Cómo que los cuerdos hablan sólos a las tantas de la madrugada…

_____________________

Y sigo sin dormir…

h1

Su último regreso

7 Febrero, 2009

¿Y quién se creía que era? ¿A caso tenía que seguir esperando? No, de ninguna manera. Las cosas no vendrán a mí, tendré que ir yo a por la solución. ¿Se cree que por abandonarme durante la noche voy a apreciar más su compañía? Se ha equivocado. He aprendido algo.

Ha vuelto, aquí está. ¿Quieres quedarte? Lo siento, no puedes, gracias por haber intentado ver que dependo de ti, pero mira, me he dado cuenta que sólo eres un estorbo que no me deja crecer.

- Pero, ¿qué voy a hacer?

De momento felicitarte, o felicitarme a mí. Por haber montado todo este circo y sin que nadie se haya dado cuenta, hasta ahora. Me has mostrado la felicidad, y está en tu ausencia. No te necesito torturando mis responsabilidades, sólo sabes agobiarlas y pretendes hacerme creer que sólo dependo de ti.

- Pero, pero…

No, soy firme en este tema. No te quiero de vuelta junto a mí. Sin tí no tendré que volver a preocuparme por ser feliz o por si soy infeliz. ¡Ya no me importa! Soy libre de tu tiranía de sentimientos. A veces estaré más alegre, otras más triste, pero nunca tendré que volver a pensar si SOY feliz o NO.

-Yo soy feliz, ¡Yo soy la felicidad!

No, tú no eres nada. Eres menos que nada, eres una mentira. Por lo que a mí respecta, tú no existes.

h1

Sorpresa

24 Enero, 2009

Subes al autobús. Ni siquiera te molestas en encender la música. Éste arranca. Poco a poco ves cómo las tiendas, ya cerradas, y las personas, apresuradas, desaparecen por tu espalda. Ni siquiera notas cuando llega a las paradas. Sin embargo, el movimiento de gente subiendo al autobús te hace mirar hacia la parte delantera.

Y ves su imagen. No puedes imaginar la cara que pones al verla. Ella te mira y sonrie.

Al ver que tu mirada ha sido descubierta, te apresuras a desviar tu ángulo de visión hacia la ventanilla.

Ves que se acerca.

“No, no puede ser ella.” Te dices a tí mismo. Ella está muy lejos de aquí. O, al menos, eso fue lo que te dijo.

Cuando se sienta a tu lado, sientes como toda la cena se revuelve en tu estómago. Tu respiración toma un ritmo incontrolado, acompañando a los latidos de tu corazón.

“Todo el autobús está libre…¿Por qué se sienta aquí?”

- Vaya viento, ¿no? – Empieza ella

- Sí – Contestas

Sonríes timidamente, sin mirarla directamente. Ella permanece con sus ojos clavados en tí, y con una sonrisa en la cara.

- ¿Vas de fiesta ahora?

- No, vuelvo a casa. – Contestas

- Bah, vente… Si no, me tocará ir sola.

Le dices que lo sientes, pero que no es posible, que te esperan. Ella admite la negativa, pero parece interesada en tí.

- ¿Cuántos años tienes?

No respondes. Tu mirada está orientada hacia el exterior, donde intentas decirte a tí mismo que no es ella quien está sentada a tu lado.

Que simplemente es una coincidencia.

Ella, sin embargo, prosigue preguntando:

- Bueno, y, ¿qué estudias?

No le das respuesta. Ella parece que se inventa una, pues continúa:

- ¿Y dónde estudias ahora?

Tu vista sigue fija en la ventanilla. No puedes creer que sea ella. No quieres creer que sea ella.

- Jo, chico, que soso…

- Ahá – Respondes.

- ¿Has tenido un mal día? Se que no soy mas que la chica que te dió conversación en el autobús, pero creo que por eso puedes contarme lo que sea. Ya lo sabes.

Sigues negándote una y otra vez que es ella. Sin darte cuenta, casi te pasas la parada. Ella se levanta al ver que tu te incorporas.

- Gracias – Dices.

- Las que tú tienes – Responde.

“Demasiado parecidas para ser una coincidencia”.

Sales del autobús. Al irte, no puedes evitar mirar por última vez a la chica del bus. Ella se despide con la mano y una sonrisa. Le devuelves el saludo con la cabeza. “Si es ella se ha vuelto a cambiar de peinado”

Al llegar a casa, estás desorientado. Desganado. Tal vez sea por el cansancio. Decides irte a dormir.

Sin embargo, en tu cama, no consigues conciliar el sueño. Su rostro se evoca una y otra vez en tu mente. “Tendría que habérselo preguntado”

Cierras los ojos por un instante. Al abrirlos, no estás en tu cama. Estás en medio de un campo. Una suave brisa te mece. Ves una vieja locomotora de vapor viniendo hacia ti. Vuelves a cerrar los ojos. Los abres. Tú, en un teatro, estás sentado en el escenario sobre un taburete, y con una guitarra en las manos. Miras hacia el público y ves una silla vacía en la primera fila, extrañamente iluminada, como para que te fijes en ella. No consigues distinguir el rostro de las demás personas debido a la oscuridad. Los cierras. Vuelves a abrirlos. Reconoces ese lugar. La habitación de tus sueños. Ella parece plácidamente dormida, como si no hubiera podido aguantar despierta a tu llegada. Te incorporas de la cama. Te acercas al espejo.

Allí, ves tu imagen reflejada.

- Sorpresa – Dice ésta.

h1

Atrás…

14 Enero, 2009

Mientras ceno, me percato de que en la habitación sonaba otra respiración aparte de la mía. Al principio no le dí importancia, hasta que recordé que esa noche dormía solo en casa. La puerta estaba cerrada, por lo que no era nadie del exterior. Recordé el episodio sucedido tiempo atrás.

“Y, lamentablemente, no voy a dejarte hasta que lo consigas”

Eso había dicho. Y parecía que había vuelto.

- Vaya – Me adelanté a él – Has tardado mucho en volver.

Él permaneció en silencio. Tuve la sensación de no ser mas que un loco hablando con las paredes. Pero, como si despertara de un sueño, dejó caer unas palabras:

- Un día movidito, ¿no crees?
- Llámalo como quieras. – Respondí.
- ¿No me preguntas por qué he venido?
- Supongo que por todo lo que ha ocurrido hoy.
- Bueno, supones bien. ¿Sabes? Estoy orgulloso de tí.
- ¿Por qué?
- ¿Por que? Porque has hecho algo por lo que sentirse orgulloso. Por fin te has enfrentado a tus miedos.
- Es algo que debía hacer.
- ¿Todo en el mismo día?
- Asi me lo quito todo de una vez.
- ¿Y como te has sentido?
- ¿En qué momento de todos?
- Vayamos uno por uno. ¿Al entrar en el centro de salud?
- Al principio, me ahogaba. Poco a poco empezaba a temblar, pero acabé acostumbrandome. Ha sido parecido a cuando he llegado a aquel sitio. Al principio no me encontraba bien. Todas las imágenes se volvían claras. Hasta podía oler lo que sucedía en mis recuerdos. En el momento del golpe, vomité. Y me sentí aliviado. Después no entendía por qué me había pasado eso. Era un simple lugar. Era un simple recuerdo.
- Solo queda una cosa por solucionar, y pareces decidido a hacerlo.
- Así es. En poco llegará la carta para citarme.
- Y luego veremos si necesitas la intervención.
- Va a ser así, pero no me preocupa. No es una intervención grave, y me la hago por decisión propia.

Se sentó a mi lado. No quedaba rastro de aquel reflejo que me gritaba a la orilla de mi cama tiempo atrás.

- Pero, ¿sabes? – Continué – Lamento no haberlo hecho antes.
- Mejor tarde que nunca…

Permanecimos un tiempo en silencio.
- Supongo que ya no tienes nada que hacer aquí. He dejado atrás todo lo que me dañaba.
- No te preocupes…Siempre vuelvo.

Siempre vuelvo…