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Scene20 . Pastilla

16 Agosto, 2009

Como si fuera una decisión que condicionara su vida, se quedó mirando su mano. Recordaba esa situación como si fuera una película. Como si al tomar esa pastilla, todo cambiaría. Vería el mundo de otra manera, olvidara quien era y comenzara a ser otro ser diferente. Se recostó mirando al techo. Intentó dejar la mente en blanco. Ni aún así lo conseguía. Rojo o azul. Tomarla, y cambiar todo; o no hacerlo, y seguir siendo la misma. “¿Tal difícil es esto?”, pensó. Se incorporó. Abrió la ventana y salió al balcón, ignorando que estaba en ropa interior, y en el exterior era invierno. Miró a los transeúntes que paseaban. Imaginó las preocupaciones de cada uno. Llegar a fin de mes, que sus hijos le aprueben todo, conseguir un ascenso… Volvió a entrar en el salón. Abrió la mano, en la cual seguía todavía la pastilla intacta. Buscó su vaso de agua en la mesa situada en el centro de la habitación. Allí, arrojó la pastilla y observó cómo se iba disolviendo. En cuanto ésta estuvo lista, se lo tomó de un trago. Al fin y al cabo él no se merecía que a ella le doliera la cabeza, ni ocupar todo el espacio en su mente y en su cuerpo. Sin embargo, así era. Se tumbó en el sofá, cerró los ojos y esperó que aquel calmante hiciera su efecto, mientras ella trataba de borrar las ganas de besarle. Al fin y al cabo, no merecía la pena su esfuerzo. Él era mayor que ella, y no creía que se pudiera fijar en esa típica chica de ciudad. Por lo que, simplemente, se dejó llevar al mundo de los sueños, mientras aquella idea que tenía de su chico ideal le iba arropando sus esperanzas y anhelos. “Es mejor una sorpresa sin espera que una desilusión, aunque sea sólo pasajera”, se dijo a sí misma.

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